Reportajes especiales

Urgen a planear ciudades con perspectiva de género para tránsito peatonal seguro

Caminar es uno de los principales medios de traslado, sólo después de utilizar el transporte colectivo en la población de la Zona Metropolitana del Valle de México. La mayoría de la población que camina son mujeres y el principal motivo de viaje son las actividades de cuidado como realizar compras o llevar y recoger a alguien.

Según datos de la Encuesta Origen-Destino de 2017, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en la Zona Metropolitana del Valle de México, hasta ese año se registró que la población realizó más de cinco millones de viajes caminando, de los cuales 2.1 se hacen en Ciudad de México.

Las mujeres son las principales usuarias que se desplazan en la Ciudad, expuestas a diversas violencias como el acoso callejero, un componente que suele ser invisibilizado en las interacciones cotidianas. El acoso se expresa en ofensas verbales como piropos, groserías, acoso físico, que puede incluir tocamientos, persecuciones y exhibicionismo.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana registró durante el primer semestre de 2021, que 24.7% de mujeres (de 18 años y más) fue víctima de acoso personal y/o violencia sexual. En el caso de hombres el porcentaje fue de 6.9%.

Andrea Villasis, especialista en derecho urbano, en conversación con Once Noticias dijo que para asegurar un tránsito y una movilidad segura para las mujeres y grupos vulnerables es necesario pensar también en la planeación urbanística desde una perspectiva de género.

Señaló que la ciudad y el tránsito están atravesadas por las experiencias individuales.

Las experiencias de los grupos vulnerables son completamente distintas en la ciudad y experimentan de otra forma la movilidad. Las minorías étnicas, la comunidad LGBTTIQ+, las mujeres, etcétera. Estos grupos enfrentan situaciones de riesgo y de violencia. Hay que recordar que las ciudades fueron diseñadas bajo la lógica masculina. Cuando se diseñaron fueron pensadas para los hombres que salían del hogar para ir a trabajar. Además se diseñó para el sector ‘formal’ laboral masculino”, explicó Andrea Villasis.

La especialista dijo que las rutas, por ejemplo, fueron diseñadas desde la lógica masculina, por lo que las mujeres han quedado excluidas.

“Por ejemplo, las mujeres que se dedican al trabajo doméstico (remunerado y no) tienen distintas necesidades. Por ejemplo, su movilidad es a lugares donde puede conseguir acceso a la educación, salud o servicios, como el mercado. Las ciudades no están diseñadas para esas dinámicas”, indicó. 

La especialista señaló que existe el ideal urbanístico de asegurar una movilidad y tránsito seguro e incluyente.

“Este ideal se fractura cuando lo pensamos para las mujeres que expresan miedo y que sufren mayor riesgo en su movilidad, ya que se enfrentan a varios tipos de violencia en su caminar y habitar la ciudad”.

Esto concuerda con algunos datos que ha presentado la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana. Cabe señalar que 72.1% de mujeres que salió de su vivienda a diario, durante el segundo trimestre de 2021, se sintió insegura. Mientras que 61% de hombres que salió con la misma frecuencia declaró la misma sensación.

Al respecto, Paula Soto, en su investigación titulada “Entre los espacios del miedo y los espacios de la violencia: discursos y prácticas sobre la corporalidad y las emociones” (2012), afirma que existe una relación intrínseca entre las condicionantes espaciales, corporales y emocionales en los modos de habitar de las mujeres en la ciudad.

En su estudio resalta que hay un persistente temor a la violencia sexual que influye en la movilidad/inmovilidad y en la apropiación del espacio público que realizan las mujeres.

Soto plantea que el miedo que experimentan las mujeres derivado de la violencia en el espacio público modela las desigualdades de género. Además según datos de su estudio encontró “que si bien las mujeres tienen acceso a muchos lugares dentro de la ciudad, en muchos de ellos, sienten hostilidad, incomodidad, extrañeza o falta de pertenencia, ya que su tránsito está supeditado a la amenaza y peligro ante las potenciales agresiones masculinas”.

Esto se expresa, por ejemplo, en los datos sobre violencia en espacios públicos y acoso: en la Ciudad de México, las tres alcaldías que registraron los mayores porcentajes de mujeres que han sido víctimas de acoso y/o violencia en lugares públicos fueron Cuauhtémoc (37.8%), Gustavo A. Madero (35.2%) y Tláhuac (33.2%).

A nivel nacional, las ciudades que presentaron altos índices de este tipo de violencia fueron: León (43.6%), Tonalá (40.5%), Cancún (32.8%) y Nuevo Laredo (11.3%); mientras que Reynosa registró 7.2% y San Pedro Garza 6.9%.

Sobre los principales tipos de violencia que vivieron las mujeres, durante el primer semestre de 2021, según los datos de la encuesta, registró que son tres, principalmente:

  1. Intimidación sexual, 22.8% de las mujeres dijo ser víctima
  2. Abuso sexual que fue de 7.3%
  3. 2% dijo haber sido víctima de acoso u hostigamiento sexual

Además, durante este mismo período de tiempo, 12.1% de la población masculina declaró haber sido víctima de algún piropo grosero u ofensivo de tipo sexual o sobre su cuerpo; mientras que 19.9% fueron mujeres que declararon dicha violencia.

Sin embargo, la violencia que se ejerce en los espacios públicos no termina con el hecho violento en sí, ya que afecta en la integridad personal e inseguridad de las mujeres que lo padecen, por lo que se refuerzan las relaciones de poder y de género, tal como asegura Soto en su estudio.

Andrea Villasis señaló la urgencia de “escuchar a las víctimas de estas violencias, a las personas vulnerables, escuchar a quienes han sido violentadas en el espacio público”.

Dijo que para pensar en iniciativas y políticas públicas urbanas que aseguren la movilidad y el tránsito seguro, así como el habitar de las ciudades, es necesario promover la escucha de estos grupos.

Se deben construir políticas públicas a raíz de las necesidades de las comunidades”, consideró la especialista.

El Día Mundial del Peatón, que se celebra este 17 de agosto, se hace presente la necesidad de pensar la movilidad y el tránsito  también desde una perspectiva de género, para asegurar que sea segura, incluyente, accesible, interseccional y participativa, para las mujeres y para otros grupos vulnerables.

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