Ya hay evidencia de que los chistes no funcionan cuando se habla frente a científicos:
Un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B analizó 531 presentaciones en 14 conferencias internacionales, y encontró que el humor en encuentros de ciencia es escaso y, cuando aparece, suele fallar.
Más del 40% de las ponencias no incluyeron ningún intento de broma, y cuando sí las hubo, los resultados fueron poco alentadores.

Chistes que no hacen reír
De acuerdo con la investigación, dos de cada tres chistes provocaron apenas risas tímidas o ninguna reacción. Solo el 9% logró hacer reír a la mayoría del público. Estos datos muestran que el humor en este tipo de espacios es, en el mejor de los casos, irregular. En el peor, simplemente no conecta.

Humor en la ciencia; las mujeres lo usan menos
El estudio también reveló que el 42% de las bromas fueron comentarios espontáneos relacionados con fallos en las presentaciones, como problemas con las diapositivas o nervios, que necesariamente no pretendían provocar carcajadas.
Además, las mujeres hicieron menos intentos de humor que los hombres, con 9% menos éxito.
En conversaciones posteriores, algunas mujeres confesaron que sentían temor al incorporar el humor en sus charlas, ya que eso las podría hacer parecer menos serias en un ambiente dominado por varones.
A pesar de los resultados, los investigadores no descartan el humor; bien usado, puede ayudar a mantener la atención y hacer más memorables las ideas.