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Niñas, niños y adolescentes pueden padecer depresión

Imagen de pexels

Desde los 13 años, Mauricio ha sufrido ataques de ansiedad, y sin saber lo que significaba intentó continuar con su vida diaria.

“Durante bastante tiempo estuve teniendo pensamientos negativos sin ganas de hacer absolutamente nada. Fueron varios aspectos que me hacían sentir que no era importante o que no estaba haciendo algo con mi vida”, dijo Mauricio, quien ahora tiene 17 años. 

Sin embargo, con el paso del tiempo, los sentimientos de odio, miedo y culpa lo fueron invadiendo cada vez más. Hasta hace unos meses, se dio cuenta que necesitaba ayuda y fue diagnosticado que sufría de depresión. 

“También pensamientos de ya de plano querer acabar con todo”, agregó Mauricio. La conducta suicida, dijeron especialistas, es sólo uno de los síntomas de la depresión, ésta inicia con fantasías de morir.

“Pero esto puede ir escalando en gravedad y pasar a ideas suicidas, es decir ya no fantasear con dormirse y no despertar, sino cómo podrían quitarse ellos la vida, cómo podrían realizarlo, qué pasaría, hasta llegar al nivel más alto que es donde lo intentan”, explicó el doctor del Hospital Psiquiátrico Infantil “Juan N. Navarro”, Isaías Sarmiento Hernández. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una de cada siete niñas, niños y adolescentes de 10 a 19 años padece alguna alteración de la cognición, de la regulación de emociones o del comportamiento.

“Debemos de quitarnos esta creencia de que los niños y adolescentes no pueden tener depresión. Las cifras están reportadas para niños escolares se habla de una prevalencia que varía, pero está entre 2.5% y 2.8% para niños en edad escolar, seis a 12 años”, puntualizó

La prevalencia entre las y los adolescentes es de entre 5 y 7%. En Mauricio, los sentimiento empeoraron al llegar la pandemia. 

“El estar aislado hizo que empezara tanto a perder amigos, perder relación con otras personas, entonces eso hizo que empezara a sobrepensar demasiado las cosas; el por qué era que esas personas se habían distanciado”, expresó Mauricio. 

Pero él no es el único, en 2020 los trastornos depresivos se convirtieron en la primera causa de atención en el Hospital Psiquiátrico Infantil. Su director, el doctor Emmanuel Armiento, explicó que es normal enojarse o estar triste, pero cuando estas emociones son muy intensas o están presentes la mayor parte del tiempo, es momento de acudir con personas expertas.

“Comienzan a estar tristes o muy enojados la mayor parte del tiempo, comienzan a perder interés, inclusive por las cosas que normalmente disfrutaban o les interesaban, comienzan a tener problemas en su ciclo de sueño o vigilia. Si vemos que estos síntomas están presentes la mayor parte del tiempo ahí es donde debemos de buscar ayuda”, añadió Sarmiento Hernández. 

Ahora, con ayuda psicológica, Mauricio trata de llevar una vida normal y pide a las familias y las escuelas poner atención en esos signos de alarma, pues los sentimientos de niñas y niños también cuentan.  

“Hay mucha gente que piensa que los niños adolescentes no pueden tener depresión que piensan que ellos no conocen eso cuándo realmente se podría decir que están en una etapa en la que pueden que hagan más tonterías al tener depresión”, comentó Mauricio. 

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