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Nervios en el estómago: ¿a qué se debe?

¿A quién no le ha ocurrido? Sentir nervios en el estómago, ya sea por un momento que no acaba de llegar, por una incertidumbre complicada de tolerar o por un problema al que no le vemos una solución sencilla. El cuerpo y la mente están conectados y lo que nos preocupa a nivel mental muchas veces se manifiesta a nivel orgánico.

 

Estos nervios que sentimos son una molestia que puede llegar a causar cierto dolor, provocando un malestar general que cuesta trabajo hacer desaparecer. 

A grandes rasgos, hay dos tipos de nervios en el estómago:

Así, los nervios en el estómago pueden aparecer por “cosas buenas y malas”; más bien, por la expectativa de dichas cosas y por las preocupaciones o la incertidumbre asociadas a ellas. 

 

La somatización

Si el síntoma se hace crónico, puede somatizarse. La somatización constituye un escape, una manifestación indirecta para el síntoma. El canal de comunicación entre la mente y el cuerpo es más estrecho del que creemos, y muchas veces el cuerpo expresa lo que la mente está intentando ocultar, afrontar o gestionar.

Así, a través de la somatización, un malestar o una alteración de la mente aparecerá en el cuerpo; en este caso, en el estómago. De esta forma, vemos cómo estados de ansiedad y estrés pueden convertirse en emociones, lo que origina los síntomas de nervios en el estómago, incluyendo dolores y molestias estomacales.

No es algo fácil, pero se debe intentar. La planificación y la anticipación nos pueden ayudar a reducir el estrés que sufrimos diariamente.

Si estás sufriendo por algo que tiene una importancia relativa, intenta desdramatizar, relativizar la situación. Quizás le estás dando más importancia de la que tiene o quizás no estás siendo del todo realista.

En el caso de que los nervios en el estómago aparezcan porque estás esperando con mucha ilusión algo, prueba a distraerte y a mover el foco de atención a otra cosa.

Estas dos técnicas son muy empleadas para reducir síntomas ansiosos. Prueba a dedicarle unos minutos al día a meditar, a poner en práctica la respiración diafragmática o a relajarte con un buen baño caliente y música relajante.

Es un hábito saludable para el cuerpo, ayuda a distraer la mente, nos permite centrar la energía en el cuerpo (es decir, en algo diferente a lo que te está causando el síntoma en cuestión).

En línea con el punto de distraerte, otra idea clave que puede ayudarte a reducir o eliminar los nervios en el estómago es realizar actividades placenteras, que te gusten.

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