Salud

¿Qué tan preocupados debemos estar por la Viruela de los Monos?

Descubierta en 1958, la Viruela de los Monos se detectó por primera vez en humanos en 1970, en el antigua zaire, ahora República Democrática del Congo

Causada por un virus de ADN, una especie de cápsula de varias capas protectoras de proteínas que en centro tiene una cadena de ADN, el virus de la Viruela de los Monos mide tan solo 230 nanómetros de largo.

¿Qué tan pequeño es eso? Pues el grosor de un cabello humano es de aproximadamente 60 mil nanómetros; sin embargo, ha sido objeto de preocupación y vigilancia desde hace décadas.

Descubierta en 1958, la Viruela de los Monos se detectó por primera vez en humanos en 1970, en el antigua Zaire, ahora República Democrática del Congo.

Es una enfermedad zoonótica, es decir, que ha pasado de animales a personas. El primer paciente fue un niño de nueve años, en una región en la que la viruela humana se había eliminado en 1968.

La viruela humana es una de las enfermedades infecciosas que se considera completamente erradicada desde 1980 gracias a la vacunación masiva.

A partir de ese momento, apenas 10 países de África han registrado casos, aunque ocasionalmente hay fuera de África.

En 2003, en Estados Unidos ocurrió uno vinculado a perros de la pradera en contacto con roedores importados de Ghana. En esa ocasión hubo 47 personas enfermas.

El mayor brote documentado hasta ahora se dio en Nigeria, en 2017, con 300 casos confirmados.

Clínicamente, es igual a la viruela humana, con salpullido, ronchas generalizadas y una mortalidad de hasta 40%, pero la principal diferencia es una inflamación de los ganglios linfáticos.

Aunque la efectividad de la vacuna humana está en duda y en realidad no existe ningún tratamiento o cura, en los humanos es muy poco contagiosa.

Hay que estar muy cerca para el contagio respiratorio o bien intercambiar líquidos corporales, como en las relaciones sexuales.

Aunque se ha divulgado que los casos de España y Portugal se detectaron en hombres homosexuales, esto solo se debe a que estaban sujetos a mayor vigilancia epidemiológica, ya que no existe ninguna característica inmunitaria o fisiológica asociada a cualquier preferencia sexual.

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