El trastorno por juego de apuestas es un problema de salud mental que implica pérdida de control y puede afectar la vida familiar, laboral y económica.
Guillermo Peñaloza Solano, psiquiatra adscrito a la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), explicó que comúnmente se conoce como ludopatía.
No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce este padecimiento como trastorno por juego de apuestas, debido a la dificultad para controlar esta conducta.
“La diferencia entre una apuesta ocasional y un trastorno por juego de apuestas es que la persona sigue apostando aun cuando ya enfrenta pérdidas económicas”, explicó el médico Peñaloza.
Agregó que continuar apostando pese a las pérdidas constituye una de las señales de alerta, ya que existe la expectativa de recuperar lo perdido.
Las plataformas digitales favorecen esta conducta, pues permiten apostar las 24 horas del día desde un teléfono celular y ofrecen recompensas inmediatas que generan gratificación.
Peñaloza Solano advirtió que adolescentes y jóvenes presentan vulnerabilidad ante la normalización de apuestas en redes sociales y contenidos de creadores digitales. El trastorno puede coexistir con ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental, por lo que se recomienda atención profesional desde las primeras señales.
“Este trastorno no es una debilidad, sino un problema de salud mental que puede tratarse si se detecta y atiende oportunamente”, enfatizó el especialista.
📱 CONASAMA recomienda evitar el término “adicción a las redes sociales”, ya que actualmente no existe consenso científico para reconocerlo como una categoría diagnóstica.
— CONASAMA (@conasamamx) August 4, 2026
Tras la realización de mesas de análisis con expertos, sugiere utilizar “uso problemático” o “uso… pic.twitter.com/PKzk3J4ETW
Orientación y atención
La Conasama brinda orientación mediante la Línea de la Vida: 800 911 2000, donde personal especializado ofrece atención inicial y canalización a servicios de salud mental.
Además, las personas pueden recibir atención especializada en las Unidades Integrales de Salud Mental y Adicciones (UNISAMA) y hospitales psiquiátricos, con evaluación y seguimiento.
Madres, padres y personas cuidadoras deben establecer límites en el uso de dispositivos, supervisar contenidos y utilizar controles parentales para restringir sitios de apuestas. La prevención, detección oportuna y atención profesional son fundamentales para evitar que las apuestas se conviertan en una conducta dañina.