A un costado de las vías del tren, en vagones adaptados como viviendas, se asoman los rostros curiosos ante la presencia de extraños.
Son los habitantes de Cuadrilla S-42, un asentamiento en San Miguel Xalostoc, Ecatepec, fundado por extrabajadores de Ferrocarriles Mexicanos, como José Delgado, habitante del primer vagón, quien pasó su vida entre rieles, desde el norte y hasta el sur, tiene 76 años y cuarenta de ellos los ha vivido aquí, en donde echó raíces.
“Aquí caímos en el 76, aquí vino a inaugurarnos la señora Paloma Cordero de la Madrid”, recordó José Delgado, una de las muchas personas que forman una comunidad que vive en estos tranvías.
También recuerda que laborar entre trenes no fue anda fácil, “estaba dura la vida de ferrocarril y luego madreados, éramos los que trabajamos más. Nunca durábamos, que dijera, bueno en Tres Valles si duramos año y medio. Y en Achotal íbamos nomás la pura raza, las familias las dejábamos aquí”.

Los vagones, aunque pequeños, fueron aprovechados, pero al estar asentados en una zona federal sus habitantes sortean vicisitudes como no tener servicios básicos, como ocurre con una tercera parte del municipio de Ecatepec, en el Estado de México, que son asentamientos humanos irregulares.
“Me la hubieran hecho más amplia la cocinita, pero no se pudo, así me dijo el arquitecto: ‘mira José no te la podemos hacer más grande, aunque sea así, nomás para la cocina’. La estufita, el refri, para poner los trastes”, compartió el extrabajador de Ferrocarriles Mexicanos.
Sus vagones no son el problema sino las promesas incumplidas, pues ni la energía eléctrica pudieron darles a estas personas que viven en los vagones, “quedaron de ponernos la luz así un postecito, así y luego para adelante otro postecito, pero no se hizo nada”.