Valle de México

Organizaciones civiles suman esfuerzos para apoyar a población vulnerable

Organizaciones civiles salieron a repartir alimentos en despensas a las trabajadoras sexuales trans y población en situación de calle de la alcaldía Cuauhtémoc, en Ciudad de México.

El banco de alimentos del “Movimiento Raíz” se creó hace un par de meses. Lograron que empresas como Gamesa les otorguen recursos con los que ellos salen a dejar despensas a personas trans de la capital mexicana.

Paola Ramos es una de las 14 personas que forman el movimiento, ellas se asociaron con la organización “Casa de las muñecas Tiresias” para ir a repartir los alimentos a lugares estratégicos como la colonia Atlampa o la Guerrero. 

El banco de alimento surgió tras la pandemia y la crisis que ocasionó en los capitalinos.

Con lo del COVID-19 vimos que las mayores necesidades estaban en las poblaciones vulnerables de las ciudades, porque la gente al perder su trabajo, pierde sus ingresos y no accede a la comida. No es lo mismo que en el campo, donde, aunque la pobreza es extrema no se quedan sin alimento. En la ciudad si no tienes ingreso no vives”, explicó la activista.

Por eso montaron el banco de alimentos hace un par de meses. La oenegé entrega despensas y cobra una cuota de recuperación del 10% del costo total. En este caso 30 pesos de una despensa de 250.

Ese dinero se utiliza para operaciones técnicas como la gasolina, las bolsas, etc”, explicó Paola Ramos.

Sobre su trabajo en las poblaciones vulnerables comentó que “no sólo se trata de procesos asistencialistas, sino también de tratamientos psicosociales que puedan ir más allá para atender algunas necesidades desde su raíz”. 

María del Carmen es una de las sexotrabajadoras que compró las despensas y señaló a Once Noticias que “fue un apoyo muy bueno por cómo está la situación después de la Pandemia y de las elecciones, porque hay muy poco trabajo para las compañeras por la falta de gente”.

Ella explicó que existe una comunidad en las calles en la que todos y todas se sostienen con la solidaridad.

Todos los que estamos  en la calle  dependemos de todos. A veces a las compañeras que no trabajan las tenemos que apoyar porque sabemos que nosotros en su momento lo vamos a necesitar”, comentó María del Carmen.

Para ellas también es una responsabilidad regresar lo que les han dado los demás.

“Ahorita es una situación difícil, pero con el apoyo de los vecinos y los amigos es que podemos salir adelante”, explicaron las trabajadoras.

Pagar una sola despensa y repartirla entre las compañeras que no juntaban los 30 pesos fue la muestra de solidaridad que tienen en la comunidad callejera. María del Carmen también se suma a ese esfuerzo de solidaridad, dijo, que al siguiente día traería lentejas y frijoles preparados, alimentos que cocinará en una pensión y los repartirá entre sus compañeras.

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