Los “Reyes Magos Punk”, llevaron alegría y regalos a los niños en situación de calle en la Ciudad de México.
Desde 1990, José Luis Escobar, conocido como el “Pikos”, recolecta ropa y juguetes para niños y personas en situación de calle. Hoy volvió a ayudarlos, más allá del 6 de enero, ese es su más grande deseo…explica cómo inició este colectivo.
“Empecé este rollo para poder salvar mis pelos para que mi jefa no me cortara los pelos y en esos momentos había mucha tergiversación por los punks, entonces había que hacer alguna cosa para salvar mis puntas en 1990 esa fue la primera repartición de juguetes, los reyes magos no sólo fueron punks, habían metaleros, rokets y toda la banda que me ayudó”, dijo José Luis Escobar.
En lugar de elefantes y caballos, se movilizaron en una caravana motorizada para empezar su labor. Estos reyes magos anarquistas se dieron la tarea de hacer más llevadero el inicio de año a los niños en situación de calle.
“Está padre porque igual a veces no tenemos para comprar cosas y pues está bien que nos vengan a regalar cosas para los niños”, comentó Silvia de la Cruz, artesana otomí.
En lugar de turbantes o coronas llevaron su característica vestimenta en color negro, algunos con cabellos pintados y hasta copetes para compartir regalos y un poco de alegría a las comunidades indígenas.
“Es una experiencia super solidaria, nosotros tratamos de hacerlo empáticamente sabiendo que tarde o temprano todos estamos arriba y de repente abajo, la experiencia es super grande porque también aprendemos a compartir y dejar de acumular cosas que ya no necesitamos”, afirmó Daniela Solís, movimiento punk, CDMX.
A pesar de las bajas temperaturas en la metrópoli, los Reyes Magos con botas y estoperoles organizaron en las calles la tradicional piñata para contagiar de alegría a chicos y grandes. En especial para esta comunidad indígena en este día de reyes.
“Digamos que despensa, ropa, todo eso nos hace falta. Con este clima unas cobijitas estarían buenos muy bienvenidos. Se va a romper una piñatita para los niños”, dijo José Guadalupe, integrante de la comunidad otomí.
“Estoy feliz porque les dan algo los niños, que reciban algo porque nunca les han dado nada, bueno como yo soy madre soltera, que reciban algo, verlos feliz más que nada”, señaló Araceli Toribio, artesana de la CDMX.
Los niños recibieron bicicletas, ropa, juguetes y hasta bocadillos. Estos Reyes Magos urbanos cuentan con la simpatía de las comunidades indígenas y de la propia sociedad.
“Estuvimos esperando, hasta los niños esperando que llegaran ahora ellos para que les trajeran lo que les trajeron ahorita. Gracias a dios trajeron y una sonrisa en la cara de los niños”, concluyó Alejandra Macedonio, artesana otomí.
Conocidos como punks, lograron su tocada. Convivir y llevar alegría a las comunidades indígenas otomí y triquis en la Ciudad de México.