Estudian aplicar capacidad regenerativa del ajolote en humanos
Comprender cómo se da este proceso, abriría las puertas a innumerables posibilidades terapéuticas.
En los canales lodosos de Xochimilco tal vez se esconde el secreto para mejorar la vida y la salud de la humanidad: el ajolote mexicano.
Con su extraordinaria capacidad de regeneración de órganos y tejidos, es capaz de reconstruir su corazón, hígado, cerebro, retina y más, si se dañan.
“En el caso del ajolote cuando se amputa la patita alguna de las células diferenciadas, se vuelven a crear células troncales y vuelven a generar la extremidad”, señaló el investigador de la unidad genómica avanzada del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), Alfredo Cruz Martínez.
En 75 días una pata amputada se regenera con todo y músculos, tendones, nervios y articulaciones.
¿Por qué ellos regeneran y nosotros no, si compartimos genes y proteínas?
“Son los mismos elementos moleculares, pero es cómo se regulan y cómo se organizan, lo que hace la diferencia que uno sea más plástico, plástica una célula de ajolote que una célula de humano”, explicó Alfredo Cruz.
Pero estos genes se usan de forma distinta: sus células pueden dejar de ser especializadas y reiniciar el desarrollo como si fueran las de un embrión, es decir, pueden ser células que den origen a cualquier órgano o tejido.
“Cómo se resetea una célula diferenciada que no es madre, a célula troncal, nos permitiría, y cómo se regula ese proceso, entenderlo, nos permitiría aplicarlo a biomedicina regenerativa”, indicó Alfredo Cruz.
Posibilidades terapéuticas
Comprender cómo se da este proceso, abriría las puertas a innumerables posibilidades terapéuticas, que tal vez están menos lejos de lo que imaginamos.
“Estamos en la antesala, no puedo decir que en los próximos 10 o 15 años, pero seguramente en este siglo vamos a poder ver aplicaciones del conocimiento molecular de la regeneración del ajolote, en un vertebrado que no regenera”, aseguró Alfredo Cruz.
Mientras lo logramos, los ajolotes siguen retozando con serenidad y discreción, ajenos a su importancia médica y científica.