UNAM crea arrecifes artificiales para rescatar la vida marina
Los arrecifes artificiales ayudan a recuperar ecosistemas degradados y proteger la biodiversidad marina.
Los arrecifes, estos asombrosos ecosistemas marinos que están en aguas poco profundas y albergan más del 25% de la vida marina, están en crisis. Desde 1980 hasta hoy hemos perdido la mitad de ellos.
“En los últimos años una de las especies más icónicas, más carismáticas que hay dentro de los arrecifes de coral es la coropora palmata. Y de esta se ha perdido del orden del 80 al 95 eh por ciento. Entonces, la condición es bastante crítica”, advierte Rodolfo Silva, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Para ayudarlos, la ingeniería propone los arrecifes artificiales, algo así como unas “prótesis”; si los arrecifes fueran el cuerpo humano, entonces requerirían de algo para que sustituyera las funciones perdidas y que el sistema siguiera operando.

Arrecifes artificiales, las prótesis marinas
Justamente, Rodolfo Silva se encarga de estudiar el material, sus estructuras, y experimentar las condiciones reales, como el oleaje, para que los arrecifes artificiales se beneficien e incluso, recuperen los ecosistemas degradados.
“Estamos tratando de salir de esta escala de laboratorio para tratar de ir a las escalas naturales que pueden ser del orden de los kilómetros cuadrados. Esto nos hace económicamente mucho más viable”, señala el investigador.
Los arrecifes artificiales, como cualquier otra prótesis, debe colocarse donde realmente se requiera, sin perjudicar otros ecosistemas sanos.
En el caso de los arrecifes, lo principal es conocer cuáles eran sus funciones antes de estar “enfermos” para reproducir esas características. Para lograrlo, se requiere trabajo transdisciplinario.
“Que tiene que ser especialista de materiales, el de hidrodinámica, el de estructuras, el biólogo, incluso la gente que tiene que ver aspectos de tipo eh digamos social”, dice Rodolfo Silva.
Finalmente, prevenir trae beneficios incluso económicos. El experto resalta que el monitoreo de los arrecifes es una inversión y no un gasto. Sin duda, vale la pena verificar el estado de estos ecosistemas esenciales.