México ejerce un papel de liderazgo en el combate al hambre y algunas de sus políticas para mejorar la alimentación podrían servir como referencia para otros países, destacó Carl Skau, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU.
Resaltó, en entrevista con La Jornada, los desayunos escolares, las compras a pequeños productores, la regulación de alimentos en las escuelas y el etiquetado frontal en los productos, entre otras medidas.
El Marco orientará la cooperación entre #México y la @FAO para avanzar hacia sistemas agroalimentarios que generen alimentos saludables, oportunidades económicas, territorios prósperos y ecosistemas sostenibles, destacó el Representante Regional, @FAOAmericasADG. https://t.co/7ibUWyGodX
— FAO México (@FAOMexico) September 3, 2026
México reduce el hambre
La declaración se suma a la firma del Marco de Programación de País 2026-2031 entre México y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con el que se busca fortalecer el campo mexicano y avanzar hacia la soberanía alimentaria.
México llega a esta nueva etapa con una prevalencia de subalimentación de 3.1% entre 2023 y 2025, equivalente a 4.1 millones de personas. El indicador bajó desde el 4% registrado entre 2004 y 2006 y se encuentra entre los niveles más bajos de América Latina y el Caribe.

Un reto global
Pese a estos avances, persisten brechas sociales y territoriales que dificultan el acceso a una alimentación saludable, así como al agua, financiamiento, tecnología y mercados.
Según el representante de la ONU, Carl Skau, el hambre aguda alcanza a 300 millones de personas en el mundo: frente a este escenario, México busca que la alimentación sea también una cuestión de soberanía.