Reportajes especiales

¿Cómo se transforma la basura orgánica en energía y carbón vegetal?

En Ciudad de México se crea una Planta de Carbonización Hidrotermal que tendrá como fin convertir la basura en electricidad, a través de gasificación

Con el fin de separar la basura, en orgánica e inorgánica, y reducir el efecto local de las emisiones en el Valle de México y, además, procesarla con una instalación de gasificación y otra más de carbonización, se creó la Planta de Carbonización Hidrotermal. La sede del proyecto será el Bordo Poniente, y el trabajo conjunto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Otra de las prioridades de la iniciativa es reducir y fortalecer el reciclaje de basura, que actualmente es de alrededor de mil toneladas en Ciudad de México. El primer módulo costará 300 millones de pesos. Daniel Camarena Elizondo, director de Operaciones de la Planta, explica en entrevista con Once Noticias que este proyecto nace de la intervención entre el Gobierno capitalino y el Instituto de Ingeniería de la UNAM.
“La doctora Claudia Sheinbaum es investigadora del Instituto de Ingeniería y teniendo relación con (Luis) Álvarez Icaza, se ven diferentes tipos de proyectos que se pueden hacer y uno de ellos es el manejo de residuos”, apunta.

Detalles del proyecto

Para describir esta iniciativa, el directivo destaca que la UNAM ya contaba con un centro demostrativo (Centro Demostrativo y de Transferencia Tecnológica de Gasificación de Biomasa), donde se usa la tecnología de gasificación que, además, es óptima para biomasas secas, pero no lo es tanto para masas húmedas.
FOTO: PEDRO ANZA /CUARTOSCURO.COM
“Entonces, todo lo que sean plantas vegetales que tengan alto grado de humedad, de manera natural, se vuelve un problema. Y así, ¿qué hacemos con la basura orgánica?, porque toda la demás basura inorgánica tiene reciclaje y diferentes fuentes, pero nadie hace nada con la orgánica”, indica Daniel Camarena Elizondo. Precisó que se trabajó en diferentes alternativas: uno de ellos es hacer composta, que ya se estaba haciendo, pero no tenía suficiente salida para ese material. Sin embargo, ya compostado, el manejo ocasionaba problemas, por eso la planta de composta tenía retos. Camarena señala que también existía la opción de la digestión anaerobia, es decir, biodigestores, sin embargo, la escala de Ciudad de México hace que se trate de un gran reto, que puede resultar un proceso caro.
“Entonces el otro proceso, es el de carbonización hidrotermal que tiene la gran ventaja de que, desde que llega a la materia orgánica, la planta, que sale como carbón, toma alrededor de 8 a 10 horas. Como es un proceso termoquímico, es muy noble. Por ejemplo, si recibo un camión de la Central de Abasto que trae pura piña, que es ácida porque es piña, me da lo mismo que la siguiente carga que ponga sea nopal, y que la siguiente sea pasto, y que el siguiente sea el residuo de puras cáscaras de la delegación Coyoacán. Por eso se decidió por esta tecnología de carbonización hidrotermal”, precisa Camarena Elizondo.
Según la explicación de Camarena, el proyecto fue diseñado para implementarlo en diferentes módulos. La idea era irlo acrecentando paulatinamente, teniendo como meta que sea la más grande del mundo. “Es la planta de secuestro de carbono, (esto significa que) si este carbón que producimos, lo metemos al suelo estamos haciendo secuestro de carbono”, subraya.

¿Qué significa “secuestro de carbono”?

De acuerdo con Camarena Elizondo, esta parte trata de qué se puede hacer con el carbón. La basura se convertirá en carbón, es decir, en un carbón vegetal. Éste viene de plantas. Entonces, cuando las plantas fueron creciendo vía fotosíntesis capturaron carbono de la atmósfera. Como parte del proceso natural de la muerte de una planta, posteriormente, se pudre; es así como este carbono regresa a la atmósfera y ahí está el proceso atmósfera-planta-atmósfera; atmósfera-vegetales-atmósfera. “Ese es el ciclo natural, el cambio climático empieza cuando el hombre está sacando carbón del subsuelo, dígase petróleo, carbón o mineral. Entonces si tú tienes una planta de generación de electricidad, por ejemplo, que quema carbón mineral, estás sacando carbón del subsuelo y lo estás liberando a la atmósfera, en lugar de quemar carbón mineral, tú quemas carbón vegetal; y como antes fue planta, y antes de planta estuvo en la atmósfera entonces se considera un ciclo neutro”, detalla Daniel Camarena Elizondo.
“Lo metes al suelo y esto lo está ‘secuestrando’, por eso, es importante el proyecto porque no sólo no sigue ensuciando, sino que está ayudando a limpiar el CO2 que estaba en la atmósfera”.
“Ahora, si yo no lo quemo, si lo mantengo como carbón y lo mantengo en el suelo, digamos que, para un programa de reforestación en el Lago de Texcoco, por ejemplo, ah, pues ese carbón se va a quedar en el suelo y va a durar miles de años en el suelo; entonces, lo que estaba en la atmósfera, las plantas y los vegetales lo capturaron y ahora nosotros lo convertimos en carbón, que es más estable y ya no se pudre”, destaca.

Tecnologías en pro de la lucha por el clima

Esta planta será la primera que combine las dos tecnologías: gasificación y carbonización hidrotermal.
FOTO: GOBIERNO CDMX/CUARTOSCURO.COM
Los creadores del proyecto quieren empezar escaladamente y no tener un gran plan mal organizado. “Como hay muchas cosas que teníamos que validar, dijimos vámonos poco a poco y no hacer un gran monstruo. La siguiente razón para esto es decir: ok, CDMX, hay una en el país, pero ciudades con problemas de basura son todos los poblados; entonces es más inteligente en una visión nacional decir, ‘oye, hazme un módulo que quepa para varias poblaciones chicas’. Esto que se está construyendo, es para una ciudad a partir de 200 mil habitantes. Es decir, va hacer una solución tanto para CDMX como para Tlaxcala, por ejemplo”, asegura el directivo de la planta. La idea es también concentrarse en módulos que sean replicables y más eficientes. Por lo tanto, en Ciudad de México habrá 36 módulos, pero quizá en Tlaxcala sólo uno y en Puebla hasta seis, a fin de ir ajustando el plan a diferentes partes. Otro de los objetivos es atender el conflicto del sargazo, por ejemplo, en Quintana Roo.
“Entonces el tener módulos pequeños nos permitiría también atender el problema del sargazo en diferentes lugares para que el traslado sea mucho menor y poderlo hacerlo más eficiente. Queremos que se distribuya la tecnología y no tener que mover la basura todos los días”, confía Daniel Camarena Elizondo.
Este primer módulo tendrá un costo de 300 millones de pesos y los siguientes irán en escala directa. Dicho módulo lleva un avance de 90% y se inaugurará en tres o cuatro meses más. La iniciativa cuenta con socios tecnológicos de diferentes partes del mundo como India, Alemania, Países Bajos y China, entre otros. Como dato curioso es que esta tecnología no es nueva, al contrario, “se trata de una tecnología bastante vieja. Ganó el premio Nobel más o menos por 1910, pero no se había puesto en marcha porque era bastante fácil usar carbón y porque no sabíamos de las broncas que teníamos con el cambio climático. Hasta ahora es como se vuelven los ojos hacia qué podemos hacer y apenas se implementa, precisamente, por el cambio climático”.

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