El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) halló en el cenote Yaakun, en Playa del Carmen, Quintana Roo, los restos de una posible mujer antigua, nombrada “Yatzil”.
El nombre fue propuesto en correspondencia con la voz maya del cenote, Yaakun, que en español significa “amar”, por lo que “Yatzil” se interpreta como “persona amada”.
El descubrimiento derivó en la creación del Proyecto de Investigación Cenote Yaakun, impulsado por la Subdirección de Arqueología Subacuática para preservar este contexto arqueológico sumergido.
El hallazgo fue posible gracias al reporte realizado por los custodios del cenote, quienes alertaron al INAH sobre la presencia de elementos culturales en el sitio.
La información surgió luego de que buzos técnicos notificaran a los responsables del lugar la existencia de materiales arqueológicos en las profundidades de esta dolina abierta.
Tras analizar mapas de georreferenciación y otros datos, especialistas del Instituto planearon una primera temporada de exploración subacuática para verificar el reporte recibido.
Gracias a un reporte ciudadano, especialistas del @INAHmx localizaron en el cenote Yaakun, en Quintana Roo, los restos óseos de una antigua mujer maya y vasijas cerámicas, posiblemente del periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.).
— Claudia Curiel de Icaza (@ccurieldeicaza) July 16, 2026
El análisis preliminar permitió identificar… pic.twitter.com/YhA6uYs0dg
Hallazgos del INAH
Durante cinco días, el arqueólogo Gustavo García García efectuó inmersiones entre los 42 y 53 metros de profundidad para documentar los vestigios.
Las exploraciones permitieron identificar y delimitar dos concentraciones arqueológicas separadas aproximadamente por 30 metros: una con vasijas cerámicas y otra con restos óseos humanos.
El registro incluyó levantamientos fotogramétricos de ambos contextos, información que permitió formalizar el proyecto de investigación autorizado por el Consejo de Arqueología del INAH.
Los análisis preliminares indican que los restos corresponden a un individuo femenino de entre 18 y 25 años, aunque la filiación cultural y su antigüedad continúan en estudio.
La siguiente etapa contempla obtener una muestra dental para estudios de ADN que permitan precisar la cronología y aportar nuevos datos sobre la identidad de “Yatzil”.
“Varios elementos se encuentran en su posición original; sin embargo, algunos fragmentos del cráneo humano fueron removidos. Por eso insistimos en la fragilidad de estos contextos arqueológicos”, afirmó Gustavo García García.
El proyecto también contempla medidas preventivas para evitar alteraciones, saqueos o actos de vandalismo, mediante la delimitación de las áreas arqueológicas y acciones de sensibilización.
“La idea es que se preserven in situ y que la comunidad y los grupos de buceo nos apoyen a protegerlos”, agregó el especialista.