Deportes

Comité Olímpico de Irán no castigará a la escaladora Elnaz Rekabi por no usar hiyab

El jefe del organismo declaró que no hay ninguna razón para tomar medidas disciplinarias contra Elnaz Rekabi porque actuó "sin intención" al competir sin hiyab.

Elnaz Rekabi, la escaladora iraní que se presentó en una competición en Seúl sin su hiyab, un velo religioso obligatorio para las mujeres en Irán, no será castigada ni suspendida por el Comité Olímpico Nacional de Irán, declaró este jueves el presidente del organismo, Mahmoud Khosravi Vafa, según informa a agencia Associated Press.

Khosravi Vafa declaró que lo ocurrido “no fue una gran cosa” y que no hay ninguna razón para tomar medidas disciplinarias contra Rekabi, que actuaba “sin intención”. La propia atleta, a su regreso a Teherán este miércoles, describió su proceder como “involuntario”, afirmando que había sido apresurada para salir a competir, aunque un video de su ascenso la mostró relajada y saludando a la multitud

El funcionario iraní dijo que habló con la escaladora y le aseguró que es “muy talentosa en los deportes y que debería continuar por este camino, para tal vez clasificarse para los Juegos Olímpicos de París”. A eso agregó que “el Comité Olímpico iraní la apoyará plenamente”.

Rekabi se convirtió en una heroína para los manifestantes que llevan semanas protestando en Irán contra las estrictas normas religiosas sobre la vestimenta de las mujeres. Cientos de personas se reunieron frente al aeropuerto internacional de Teherán para esperar su llegada y la apodaron “Elnaz la Campeona”.

La muerte de Mahsa Amini

Las protestas en Irán se iniciaron tras la muerte, el 16 de septiembre, de Mahsa Amini.

Mahsa Amini tenía 22 años cuando fue detenida por “la policía de la moral” iraní. Llevaba mal colocado su hiyab, decían. Ese mismo día entró en coma por los golpes recibidos, falleciendo finalmente el 16 de septiembre. Las protestas no han dejado de sucederse.

Amini  era de una provincia kurda en el oeste de Irán. El 14 de septiembre viajaba junto a su familia rumbo a Teherán, cuando, de pronto, fue detenida por la “agencia de seguridad moral” del régimen. ¿La razón? Los policías alegaron que llevaba mal puesto el velo y que, además, vestía unos pantalones demasiado apretados. La golpearon contra el vehículo policial y después se la llevaron.

Iban a conducirla a “clases de reeducación islámica”, dijeron que era un trámite obligatorio para aquellos que, según el estado, se desvían demasiado de las normas morales establecidas. Dos días después falleció en un hospital por las agresiones recibidas. 

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