En este Mundial de Futbol 2026, la selección de Túnez fue una de las que tuvieron peor participación, al quedar eliminada antes de que terminara la fase de grupos y concluyendo el torneo sin conseguir un solo punto.
Pero no todo es futbol; Túnez es un país que guarda fascinantes sorpresas gracias a la cultura e historia que le rodean.
Vamos a conocer un poco más sobre esta interesante nación:
La tierra de los dátiles
Liderazgo en la variedad Deglet Nour. Túnez es ampliamente identificado como uno de los mayores exportadores a nivel global de la variedad Deglet Nour, conocida como la “datil de luz” por su color dorado y textura traslúcida.
Esta variedad es altamente valorada en los mercados internacionales por su calidad superior, lo que ha posicionado al país como una potencia agrícola en este sector específico.

La herencia de Cartago
Túnez es un guardián de una historia milenaria. Su territorio alberga las impresionantes ruinas de Cartago, la legendaria ciudad que, hace más de dos mil años, se convirtió en el gran rival de Roma por el dominio del Mediterráneo.
Este sitio arqueológico es un testimonio tangible de una civilización que, a pesar de su histórica derrota en las Guerras Púnicas, dejó una huella imborrable en la cultura, la arquitectura y el legado arqueológico de la actual Túnez.

Hermosa postal mediterránea
Sidi Bou Said es, sin duda, una de las postales más emblemáticas de la región mediterránea.
Este pintoresco pueblo es mundialmente reconocido por su arquitectura característica, donde el contraste entre sus casas encaladas de blanco y sus vibrantes puertas y celosías de color azul, crean un paisaje único.

Olivos milenarios
La presencia de olivos milenarios en Túnez es un testimonio vivo de la longevidad y la riqueza agrícola del país.
Es fascinante que estos árboles, algunos con más de dos mil años de antigüedad, sigan cumpliendo su ciclo biológico y produciendo frutos (aceitunas) hasta el día de hoy.

Una galaxia lejana
Lugar de escenarios icónicos. Diversas locaciones tunecinas, como el hotel Sidi Driss en Matmata, fueron transformadas para representar el hogar de Luke Skywalker.
Estos paisajes áridos permitieron crear una estética visual distintiva que se convirtió en una parte fundamental de la identidad de la franquicia cinematográfica Star Wars.
