Quería ganar el Premio Nobel de la Paz a pesar de haber ordenado ataques en nueve regiones del mundo, entre ellas América del Sur, Medio Oriente, África y Asia central.
En este primer año de gobierno, el presidente Donald Trump ha manifestado su interés por ser la potencia militar hegemónica mundial.
“Las municiones, las armas, los misiles, los aviones, nada lo hacen como nosotros”, expresó Trump.
Para ello, Estados Unidos ha promovido la reactivación y fortalecimiento de bases militares como las de Puerto Rico, Panamá, Honduras y Guantánamo, en Cuba.
Además, ha firmado acuerdos militares para promover la presencia de tropas en 12 países, ocho de ellos en América Latina.
En enero del 2025 cooperó con las autoridades iraquíes para bombardear al Estado Islámico. Fueron asesinadas 31 personas.
En febrero, abril y mayo, el objetivo fue Somalia también contra el Estado Islámico y Al-Shabaab. Hubo más de 100 muertos.
En marzo atacó a los hutíes de Yemen porque supuestamente amenazaban los barcos estadounidenses en el Mar Rojo como forma de apoyo a Palestina. En Irán, las operaciones en junio fueron para atacar instalaciones nucleares.
Desde septiembre han sido bombardeadas 26 lanchas en el Mar Caribe y el Océano Pacífico a las que se acusó sin pruebas de transportar drogas. Suman más de 100 personas asesinadas.
En diciembre, Siria y Nigeria fueron atacadas también para supuestamente combatir al Estado Islámico, y en enero de 2026, fue Venezuela.
Las explosiones para extraer al presidente Nicolás Maduro causaron decenas de muertos, y Trump mostró que sus intenciones están sobre el petróleo.
A este recuento se suma el aumento del apoyo militar a Israel en el genocidio que comete contra Palestina y el aceleramiento de la entrega de 12 mil millones de dólares en armas durante 2025.
Trump da muestras de continuar con su política militar que ya se replica al interior de Estados Unidos y que ha causado preocupación por parte de organizaciones defensoras de derechos humanos.