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Refinería “Bicentenario”, obra fantasma de inversión millonaria

Por primera vez en casi 30 años construiremos una nueva refinería con una inversión inicial de 12 mil millones de pesos el primer año, con ello se generarán miles de empleos directos e indirectos fortaleciendo la economía nacional”, mencionó Felipe Calderón Hinojosa, presidente de México 2006-2012.

18 de marzo de 2008. Marco histórico inmejorable para dar el salto hacia la autosuficiencia energética, hacia la historia.

Con la construcción de la nueva refinería, el país se convertiría en una potencia petrolera. Terminaría la dependencia extranjera, prometió a los mexicanos el entonces presidente Felipe Calderón. La refinería “Bicentenario” era el proyecto de infraestructura más ambicioso del sexenio.

El complejo refinador estaría integrado por 17 plantas con capacidad para procesar hasta 250 mil barriles de crudo al día. Se generarían, claro, más de 32 mil empleos directos e indirectos.

La obra debía entrar en operación seis años después y tendría un costo total de 12 mil millones de dólares.

Pemex anuncia que la construcción de la refinería Bicentenario será en la zona de Tula, Hidalgo”, anunció Jesús Reyes Heroles González Garza, director general de Pemex 2006-2009.

700 hectáreas de tierra fértil para la producción agrícola fueron compradas a ejidatarios del municipio de Atitalaquia, Hidalgo, colindante con Tula, para impulsar lo que, aseguraron, sería el nuevo polo de desarrollo en el centro del país.

El Gobierno hidalguense recurrió a un crédito por mil 50 millones de pesos para adquirir el terreno.

A los 300 campesinos que vendieron sus parcelas les ofrecieron todo: empleos, hospitales, infraestructura carretera, servicios básicos. Y hasta una Universidad.

Contaremos así con más recursos para construir más escuelas, más clínicas y hospitales, más caminos, carreteras y puentes”, señaló Felipe Calderón Hinojosa, presidente de México 2006-2012.

Más progreso, más desarrollo y más bienestar. Nunca llegaron.

Para marzo de 2012, la obra presentaba un avance de 5%. El Gobierno panista sólo construyó una barda perimetral de 13 kilómetros de longitud que costó, por cierto, 435 millones de pesos.

Llegó el Gobierno de Peña Nieto y para 2014 el proyecto definitivamente se canceló. El argumento: falta de presupuesto y reorientación de recursos a obras que sí fueran rentables.

La pasada administración avaló un gasto de 620 millones de dólares, supuestamente invertidos en el fallido proyecto.

A 13 años del anuncio, la refinería “Bicentenario”, luce como una obra fantasma del Gobierno panista que nunca se construyó, que dejó a un pueblo sin tierra, sin trabajo y una deuda que todavía arrastra esa entidad.

Éste es el epílogo. Para sacar algo de provecho a esos terrenos baldíos, se ha propuesto a Pemex albergar un centro de distribución de petrolíferos.

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