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Mejoran calidad del agua en lago del Bosque de San Juan de Aragón

Investigadores del CIIEMAD del IPN colaboran para mejorar la calidad del agua con apoyo de estudiantes egresados de ciencias biológicas.

Las dos hectáreas del lago del Bosque de San Juan de Aragón, lejos de tener aguas cristalinas, éstas eran verdosas y, además, olían mal.

Tenían un problema llamado “eutrofización” esto significa, de acuerdo con Ariana Hernández Escareño, egresada de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, del Instituto Politécnico Nacional (IPN):

“Que haya mucha carga de materia orgánica y de nutrientes ahí, al haber mucha comida, mucho alimento disponible, los individuos presentes entran en competencia por esa comida entonces ahí es donde se producen las floraciones de algas y las más fuertes son las que persisten”, explicó.

Las algas más fuertes producen cianotoxinas, bacterias que crecen masivamente y, al morir o romperse liberan al agua toxinas venenosas.

“Pueden ser dermatotóxicas y hepatotóxicas con una exposición prolongada”, comentó Hernández Escareño.

No sólo era un problema paisajístico, también de salud, por lo que recuperar y regenerar este lago urbano era crucial.

Proyecto a cargo del CIIEMAD del IPN

Quienes lo están haciendo son investigadores del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) del politécnico, con apoyo de estudiantes como estos egresados de ciencias biológicas.

Emplean una planta de tratamiento móvil, un sistema de regeneración de aguas artificiales donde colocan una bomba sumergible dentro del lago y a través de varios procesos físicos y químicos logran retirar la materia orgánica que hay en exceso.

Resultados exitosos

“Obtuvimos una reducción del 99% de coliformes, reducción de algas. Por ejemplo, también nitrógeno, fósforo, con una reducción del 80%, del fósforo: 90 %, entonces es un buen sistema que nos ayuda a reducir todos estos contaminantes”, informó Ian Osvaldo Pérez González, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN.

Además, lograban hacerlo en cuestión de minutos.

“De manera teórica, sin pararlo en ningún momento, el sistema tarda aproximadamente unos 13 minutos desde que entra hasta que sale el agua, ya contando todos los tanques y filtros que tiene el sistema”, agregó Ariana Hernández Escareño.

A diferencia de los lagos naturales, los artificiales urbanos suelen ser una bañera sin desagüe y reciben todos los excesos de la vida urbana, este proyecto busca escalar para recuperar la belleza y salud de este cuerpo de agua.

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