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Vapeo es ya un problema de salud pública que afecta incluso a menores de edad

Esta adicción crece exponencialmente entre jóvenes de 12 a 17 años, pese a su prohibición oficial en México.

El estrés de las tareas y las clases, llevó a Tláloc a probar el vapeador o cigarro electrónico a los 13 años, cuando apenas cursaba secundaria.

¿A ti te gustó y crees que generó en ti una especie de adicción? -Sí, al principio, en la primera probada lo sentí como un tranquilizante y más el sabor, me dio como una tranquilidad y una adicción, y ahí empecé’’, aseguró Tlaloc, quien es estudiante.

Su caso no es aislado, el uso de lo vapeadores, llamados también vaporizadores o cigarrillos electrónicos, cuya venta y uso fue prohibida por decreto en México el pasado 31 de mayo, crece exponencialmente entre jóvenes de 12 a 17 años, e incluso antes.

“33%, en promedio, de estos adolescentes, ya habían tenido al menos un contacto con cigarros electrónicos, 14% era un usuario regular de estos cigarros electrónicos y 6%, ya había migrado al cigarro convencional’’, aseguró el jefe de la clínica Epoc del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), Jesús Hernández.

La última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco reveló que casi 15 millones de niñas, niños y jóvenes eran fumadores convencionales y 970 mil de vapeadores regulares.

Tláloc, hoy de 15 años, es un ejemplo de la peligrosa migración al tabaco, desde un dispositivo que se promociona como alternativa para dejar el cigarro.

“Primero empecé con el vap, después me empezaron a ofrecer cigarros y yo pensé que era lo mismo, así que también lo probé’’, consideró Tláloc.

Sus compañeros lo presionaron, cedió y le gustó.

¿Qué son los vapeadores?

Los vapeadores son aparatos compuestos por una batería recargable que calienta una resistencia en el interior de un pequeño depósito, en el que se vierte el líquido que se vaporiza y que luego aspira el usuario.

Esos líquidos contienen diversos grados de nicotina, sustancia adictiva de los cigarros de tabaco. El problema es que esa sustancia impregna los pulmones.

Foto: Archivo

“Muchos de estos líquidos son oleosos y se puede aspirar o depositar en el pulmón como sustancias grasosas y dar una neumonía lipoídica le llamamos, por grasa, y puede haber una reacción inflamatoria muy fuerte que no es predecible y causar insuficiencia respiratoria aguda grave’’, comentó Jesús Hernández.

Como no están regulados, ninguna autoridad supervisa las sustancias con las que se elaboran los líquidos que usan los vapeadores. Los daños a la salud pueden ser irreversibles.

“Hay algunas sustancias incluso que están hechas con insecticidas para matar cucarachas, algunos otros aceites que están hechos para hacer jabones, cosméticos, de nuevo, son sustancias que no están hechas para inhalarse y que cada vez hay más evidencia que nos dice que son realmente tóxicas’’, aseguró la comisionada de Operación Sanitaria de la Cofepris, Bertha María Alcalde.

Pero hay más. La humedad en los dispositivos, producto de la saliva y los residuos de los líquidos saborizantes, genera bacterias y eventualmente hongos en el sistema pulmonar.

Si bien no hay estudios concluyentes, los líquidos vaporizantes tienen hasta 80 sustancias químicas, algunas inflamatorias y cancerígenas como formaldehído, acroleina, hidrocarburos policíclicos y nitrozaminas.

Y la gran mayoría de esas sustancias no aparece en las etiquetas.

“La Cofepris recientemente hizo un estudio, varios estudios de laboratorio a estas sustancias que vienen en los dispositivos y ha encontrado más de 30 sustancias que no están reportados’’, indicó Bertha María Alcalde.

Su venta y circulación está prohibida, pero se pueden conseguir de manera clandestina en plazas, máquinas expendedoras y en las propias escuelas, donde los estudiantes son los “proveedores” de sus compañeros en algunos sitios, a la vista de la propia autoridad.

El hábito del vapeo es ya un problema de salud pública, incluso en menores de edad. Prohibirlo no ha sido suficiente, ya que hay un mercado clandestino.

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