El predio de la calle en Emiliano Zapata número 34, en el Centro Histórico, de Ciudad de México, fue amenazado de desalojo con elementos de la Guardia Nacional. La gente que ha vivido ahí denunció que no estaban enteradas de algún juicio o que alguna persona hubiese comprado el inmueble.
María Rodríguez tiene habitando en ese predio desde hace 28 años, ahí nació su hija y su nieta. Trabaja en una accesoria vendiendo uniformes escolares para primarias y secundarias públicas. Explicó a Once Noticias cómo ha sido el proceso en el que los amenazaron con sacarlos.
De alguna forma alguien se adjudicó el predio, porque no sabemos quién dice ser dueño y por qué quiere sacarnos de aquí. Hace unos días nos pegaron una notificación en la puerta. Decía que nos iban desalojar, aunque no decía fecha para el lanzamiento, se solicitaba la presencia de cien elementos de la Guardia Nacional. Nos parece algo muy injusto, es algo a lo que las autoridades no deberían de prestarse porque esto es ilegal, jamás nos avisaron de algún juicio y ahora quieren traer a las fuerzas armadas a desalojar a viejitos y trabajadores que hemos habitado desde hace mucho. Hay gente que tiene 72 años viviendo en este lugar”, expresó María Rodríguez.
Los vecinos se coordinaron como asociación y buscaron el apoyo de la organización “Unión de Lucha Vecina del Valle de la Anáhuac”. Consideran que han logrado avanzar mucho pues iniciaron un juicio de expropiación en el Instituto de la Vivienda de Ciudad de México, ya que la dueña original de nombre María Ruiz Vela y originaria de Guadalajara tendría 120 años, según explicaron los vecinos del lugar.
Tras varias exigencias lograron que el secretario de Gobierno de Ciudad de México, Martí Batres, se reuniera con los vecinos para escuchar sus demandas.
Primero queremos que expropien este predio a favor de las personas que nos hemos hecho responsables del lugar, y también exigimos saber cómo alguien se pudo hacer de un predio sin que los poseedores estemos enterados. Hemos tenido hostigamientos porque es un lugar donde también ofrecemos comercio, la gente que vive aquí también trabaja en la accesoria y algunos de los toreros guardan sus cosas aquí adentro (comerciantes que ofrecen sus productos sobre una franela). Somos la gente de aquí los que mantenemos vivo al Centro Histórico y ahora nos quieren sacar. Viene la policía y nos quitan las cosas a la mala y ahora nuestra casa. Por eso decimos que no es justo”, comentó María Rodríguez.
En el interior hay 13 familias y seis locales, que sostiene la vida de 60 personas desde décadas, el inmueble a pesar de algunos daños estructurales ocasionados por el sismo del año 2017 no ha recibido ningún apoyo oficial.
Temen que al ser expulsados construyan viviendas inalcanzables para la economía de los trabajadores del barrio.
Sabemos que hay proyectos donde quieren hacer viviendas mucho más caras de las que nosotros vamos a poder pagar. Queremos que el gobierno trabaje en beneficio del pueblo y no de los que más tienen. En el caso de los predios deberían ayudar a quienes hemos habitado este lugar desde hace años. Que no sea cómo siempre: todo para los más ricos y los más fregados vamos pa’ la calle”, concluyó la vecina originaria del Centro Histórico.