ABAN, el protocolo mexicano ante derrames de hidrocarburos
Aunque México tiene un plan nacional, cada estado debe contar con este manual de procedimientos ante escenarios de urgencias.
De los 17 estados costeros de México, sólo el sur de Tamaulipas y Ciudad del Carmen, Campeche, cuentan con protocolos de acción ante derrames de hidrocarburos y sustancias nocivas potencialmente peligrosas en zonas marinas.
Objetivos del protocolo
Aunque el país tiene un plan nacional, cada estado debe contar con el manual de procedimientos conocido como “Aban”, es decir, el Análisis de Beneficio Ambiental Neto (ABAN), para saber cómo actuar de manera inmediata.
Su objetivo es minimizar amenazas y daños en la vida humana; especies y ecosistemas marinos, así como áreas socioeconómicas sensibles.
UNAM-ASEA extienden análisis
En enero pasado la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), firmaron un convenio de colaboración, con el fin de desarrollar el Aban y con ello extender el análisis ambiental a todo el estado de Campeche, ante escenarios de posibles derrames.
De acuerdo con el investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM (ICML-UNAM), Gilberto Cardoso Mohedano, cada año se realizan diversos simulacros con los pasos a seguir, como lo es la contención, en una primera etapa.

Impacto de incidentes
Actualmente, dijo, se cuenta con diferentes tipos de buques especializados en “chupar” esa agua y se retiene en un sistema de filtros para su limpieza y finalmente, obtener barriles.
“Si el derrame continúa, se da aviso a la Marina para desplegar protocolos con barcos o helicópteros. Si el impacto no es controlable, se activa el sistema de comando de incidentes”, explicó Gilberto Cardoso.
Asimismo, se aplican protocolos con protección civil, se informa a la ciudadanía y, de ser necesario, se determina el cierre de puertos.