Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y de China, Xi Jinping, se reunieron por primera vez tras más de una década. El Gran Salón del Pueblo, frente a la plaza de Tiananmén, fue la sede recepción, ahí se estrecharon las manos y se tomaron la primera foto juntos.
La visita ocurre en medio de una agenda marcada por la tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo, las tensiones tecnológicas, Taiwán y la guerra en Irán.
China apuesta por éxito mutuo
En este encuentro de alto nivel en Beijin, Xi le expresó a Trump que Estados Unidos y China deberían ser “socios, no rivales y lograr un éxito mutuo”.
“El pueblo de China y de Estados Unidos son ambos grandes pueblos. Lograr la gran revitalización de la nación china y hacer que América vuelva a ser grande puede ir absolutamente de la mano, ayudarse mutuamente a tener éxito y promover el bienestar de todo el mundo”, manifestó Xi Jinping.
EUA se abre a la inversión en China
Por su parte, Donald Trump, señaló que las relaciones entre ambas naciones tendrán un futuro productivo y una relación fortalecida.
“Hoy tuvimos conversaciones y reuniones extremadamente positivas y productivas con la delegación china antes. Esta noche es otra oportunidad muy apreciada para discutir, entre amigos, algunas de las cosas que discutimos hoy, todas buenas para Estados Unidos y China. Ha sido un gran honor estar con ustedes”, señaló el presidente estadounidense.
Trump, acompañado de su secretario de Estado, Marco Rubio, y una delegación de tecno-oligarcas, como Elon Musk, Tim Cook y representantes de las compañías tecnológicas Meta, Micron, Qualcomm y Cisco, buscarán invertir en el gigante asiático, en medio de la rivalidad que existe en el campo de la inteligencia artificial, la robótica y las nuevas tecnologías.