Ciencia

Escasez mundial de fertilizantes químicos, oportunidad para México

A partir de la escasez mundial de fertilizantes, México podría disminuir la dependencia de los fertilizantes químicos importados.

Todos los días están presentes en nuestra dieta el trigo, el maíz y el arroz, pero difícilmente pensamos en que esos productos son los principales elementos de la salud alimentaria mundial, y que los campos donde se sembraron necesitaron de un fertilizante para lograrse adecuadamente.

El uso de fertilizantes para el cultivo ha crecido en los últimos años. Permiten un mayor rendimiento de los cultivos, porque contienen nutrientes esenciales (nitrógeno, fósforo y potasio) para mejorar las características de los suelos. Los más usados son los fertilizantes químicos nitrogenados; con ellos, los agricultores pueden incrementar la oferta de sus productos en el mercado y obtener así, mayores ganancias económicas.

La polémica

Desde hace algunos años, existe controversia en torno al uso de los fertilizantes nitrogenados. Se especula que su producción genera emisión de gases de efecto invernadero, alcanzando 1.4% anual de CO2 emitido a la atmósfera. También hay evidencia científica sobre la contaminación de mantos acuíferos y la aceleración de la acidificación de los suelos por su causa.

Rusia es el principal exportador de fertilizantes nitrogenados, el segundo en la exportación de fertilizantes potásicos. El tercero en la exportación de fertilizantes fosfatados en el mundo, seguido de China y Canadá.

La escasez de fertilizantes

En 2021, México importó más de la mitad de los fertilizantes, siendo su principal proveedor Rusia. Sin embargo, la guerra entre Rusia y Ucrania, así como las sanciones impuestas a China y la alza en el precio del gas natural en Europa, han generado una incertidumbre mundial en el tema de los fertilizantes.

En 2019, se implementó en México un programa piloto en el estado de Guerrero conocido como Programa de Fertilizantes para el Bienestar, en el que se entregan, de forma gratuita, hasta 600 kg de fertilizante a pequeños productores (de 2 a 20 hectáreas) de cultivos considerados como prioritarios (maíz, frijol, arroz), con el objetivo de alcanzar la autosuficiencia alimentaria.

De los fertilizantes usados en este programa, más de la mitad se producen en el país y el encargado de esta producción es Pemex. Este programa ha crecido, y para este año 2023 se implementará en toda la República Mexicana. Asimismo, se espera que en pocos años se pueda producir en México el total de los fertilizantes necesarios para cubrir las demandas de este programa.

Ante la escasez mundial y el consecuente aumento de precio en los fertilizantes químicos, el mundo enfrenta una crisis, que, de no solucionarse, podría repercutir en la salud alimentaria mundial.

Pero, aunque pareciera una mala noticia para el mundo, también podría ser una oportunidad para México, porque se podría disminuir la dependencia de los fertilizantes químicos importados, e impulsar la producción nacional de fertilizantes que satisfaga la demanda local, permitiéndonos innovar en el uso de fertilizantes orgánicos.

La propuesta: fertilizantes orgánicos

En México se apuesta por una agricultura sostenible. Para ello se plantea y se impulsa el uso de fertilizantes orgánicos. Éstos contienen carbón, no dañan el medio ambiente, están compuestos de microorganismos como bacterias u hongos que se encargan de transformar el nitrógeno atmosférico en compuestos orgánicos, que junto con el fósforo y el potasio, son los nutrientes necesarios para las plantaciones.

Los fertilizantes orgánicos provienen de:

A) Abonos verdes, es decir, plantas que incrementan la materia orgánica en el suelo, aportando nutrientes

B) Bioinoculantes, microorganismos vivos que incrementan la disponibilidad de los nutrientes

C) Cenizas y carbón vegetal para mejorar la fertilidad de los suelos

D) Compostas, lombricompostas, extractos húmicos, guano

E) Estiércol de ganado, que aporta nitrógeno permitiendo la recuperación de los suelos

Sobre este último, recientemente, con la aplicación de tecnologías basadas en biodigestores, es posible usar el estiércol del ganado para obtener biofertilizantes de alta calidad, capaces de utilizarse directamente en el campo mexicano para mejorar su producción.

En general, los biofertilizantes, que además, se pueden producir a nivel familiar, comunitario o en cooperativas, pueden obtenerse de los residuos orgánicos (biomasa) que se producen en México. De implementarse, las ventajas serían:

  • Disminución del daño climático al no generar gases de efecto invernadero.
  • Aumento la productividad del campo, fomentado la práctica del consumo local.
  • Fomento a la economía circular.

En muchas universidades del país, se realiza investigación básica y aplicada que está encaminada a la conversión de la biomasa para la producción de biocombustibles y fertilizantes orgánicos.

Es momento de que la sociedad civil apoye los desarrollos nacionales para mejorar la agro-industria mexicana, y de esta forma transitar hacia un país con suficiencia alimentaria y más verde cada día.

Sergio A. Gamboa es Investigador del Instituto de Energías Renovables de la Universidad Nacional Autónoma de México | sags@ier.unam.mx

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