Entre polémicas, Club Mazatlán desaparece
A seis años de su creación, la franquicia desaparecerá y dará paso al Atlante a partir del proximo torneo.
El club Mazatlán disputará su último partido como local y está viviendo sus últimas horas en el futbol mexicano. Un equipo que nació del despojo y del abuso de recursos públicos desaparecerá al final del torneo Clausura 2026.
Detrás de esta historia está Grupo Salinas-TV Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego y su hijo Benjamín. En 2020 tomaron una decisión que marcó al futbol mexicano: mudar a Monarcas Morelia, una franquicia histórica, para instalarla en una plaza nueva: Mazatlán.
El movimiento no solo significó cambiar de ciudad, también romper con una identidad de décadas, dejando a miles de aficionados en Michoacán sin equipo.

El polémico cambio de El Kraken
Mazatlán llegó a la Primera División en condiciones que hoy siguen generando cuestionamientos: a cambio de 400 boletos por partido, un palco y 70 millones de pesos diferidos a 10 años, el entonces gobernador de Sinaloa, el priista Quirino Ordaz, cedió el uso del estadio:
La obra pública costó 700 millones de pesos al equipo propiedad de Grupo Salinas. El acuerdo, firmado en julio de 2020 con fecha de terminación en 2030, otorgó al club derechos totales: administrar, usar, explotar y comercializar el inmueble, incluso para otros eventos como conciertos.
Uno de los cambios más importantes fue el control del nombre del estadio, que en 2023 dejó de llamarse El Kraken para cambiar a El Encanto, patrocinio que fue directo a la bolsa de los Salinas.
Aquí hasta un pobre se siente millonario, aquí la vida se pasa sin llorar 🏝️
— Mazatlán F.C. ⚓️ (@MazatlanFC) April 22, 2026
Todo lo que empieza, algún día tiene que terminar.
A disfrutar al máximo del Último Baile de los Cañoneros en casa con Orgullo, Alegría y Valentía.
¡HOY JUEGA EL MAZATLÁN!… The Last Dance 🎩 pic.twitter.com/errqqHdcti
Más conflictos que puntos
El club no estuvo exento de problemas internos. El año pasado atravesó por adeudos a personal y jugadores, con retrasos en salarios y bonos.
A esto se suma el maltrato denunciado por el equipo femenil, que realizaba viajes de hasta 15 horas en autobús, afectando su rendimiento.
Seis años después, el proyecto se desmoronó. Mazatlán nunca logró consolidarse en lo deportivo y su lugar será ocupado por el Atlante a partir de julio.

Un club más al olvido
Pero el cierre no es limpio. Todavía quedan cuatro años de contrato y, de acuerdo con la cláusula 17, el gobierno de Sinaloa deberá rescindirlo sin penalización para Grupo Salinas, que se aprovechó de los recursos públicos y, así como llegó, se irá.
Mazatlán se queda sin equipo, como antes Morelia fue despojado. Esto pone en evidencia cómo las decisiones empresariales pesan más que la identidad y que la propia afición.