Internacional

SRE conmemora 55 aniversario del Tratado de Tlatelolco sobre armas nucleares

Debido al impacto positivo mundial que tuvo el Tratado de Tlatelolco, en 1982 se otorgó el Premio Nobel de la Paz a su promotor, Alfonso García Robles

México busca controlar el tráfico ilícito de armas ligeras, responsables de más de la mitad de los homicidios y feminicidios en el mundo, así lo aseguró el canciller Marcelo Ebrard al conmemorar el Tratado de Tlatelolco, que México impulsó hace 55 años para la proscripción de armas nucleares en América Latina y el Caribe.

Ahora, se propone que también lo hagamos respecto a otras armas que son ligeras desde el punto de vista de su comparación con armas de destrucción masiva, pero son letales para los individuos, como lo vivimos todos los días frente a la violencia que estamos experimentando en todo el mundo”, señaló Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores.

Tratado de Tlatelolco

El 14 de febrero de 1967 se firmó en Tlatelolco, Ciudad de México, el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, también conocido como “El Tratado de Tlatelolco”, y fue impulsado por el excanciller mexicano Alfonso García Robles.

En el tratado, los países asociados se comprometían a la aplicación de la energía nuclear en beneficio de la humanidad y al mismo tiempo promovían un desarme nuclear internacional.

Cada uno de los integrantes renunció a la realización, fomento o autorización, directa o indirecta, del ensayo, uso, fabricación, producción, posesión o dominio de toda arma nuclear.

Para el control del Tratado se creó el Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina (Opanal) y se contó con la participación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), a través del Sistema de Salvaguardias.

Los países signatarios fueron: Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Uruguay, Venezuela y México.

Debido al impacto positivo mundial que tuvo el Tratado de Tlatelolco, en 1982 se otorgó el Premio Nobel de la Paz a su promotor, Alfonso García Robles.

Posteriormente, el tratado fue modelo para otras regiones del mundo, que también establecieron sus propias zonas libres de armas nucleares.

Por ejemplo, en 2016, el Comité Regional para América Latina y el Caribe, del programa “Memoria del Mundo de la Unesco” lo incorporó al mismo, por ser considerado patrimonio documental de valor mundial.

Un año después, el compromiso con el desarme nuclear se hizo global por primera vez, gracias a la adopción del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (2017), del cual México fue un activo promotor y uno de los primeros estados en el mundo en aprobarlo y firmarlo.

Actualmente, México es el Estado Depositario del Tratado de Tlatelolco y, como tal, tiene el deber de custodiar el texto original, que se encuentra debidamente resguardado en la Bóveda de Tratados de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

México también es la sede del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (Opanal), cuyo mandato es asegurar la puntual observancia del Tratado de Tlatelolco.

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