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Aguas Blancas, la otra mentira histórica

Unos 60 integrantes de la organización campesina de la sierra del sur se dirigían hacia Coyuca de Benítez cuando fueron emboscados por policías motorizados de Guerrero en Aguas Blancas.

La farsa de la “Verdad Histórica” sobre Ayotzinapa no ha sido la única gran mentira en los tiempos recientes de nuestro país, con Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se recurrió a infinidad de mentiras para ocultar la verdad de diversos crímenes de Estado.

Aguas Blancas, El Charco, El Bosque, Tlatlaya, Atenco, Acteal, son algunos ejemplos de los montajes de gobiernos pasados para encubrir crímenes o para ocultar la negligencia del Gobierno en turno, todo bajo el amparo de una política de represión y sangre ordenada por mandos civiles.

Los hechos

Esta es una de esas. Masacre del vado de Aguas Blancas, Guerrero, 28 de junio de 1995.

Ese día, unos 60 integrantes de la organización campesina de la sierra del sur se dirigían hacia Coyuca de Benítez, Guerrero, para exigir la salida del Ejército y de la policía estatal de la sierra, el cumplimiento de apoyos para cafetaleros y la presentación con vida de uno de sus compañeros Gilberto Romero, desaparecido un año antes.

Pero al llegar al vado de Aguas Blancas fueron emboscados por policías motorizados, quienes los acribillaron con una balacera que duró 20 minutos.

“Fue ahí donde había un operativo por parte del Gobierno de Rubén Figueroa, un operativo de la policía donde participaron funcionarios de alto nivel como el de seguridad pública, el secretario general de Gobierno y el propio Acosta Chaparro sobrevolando un helicóptero. Varios compañeros fueron asesinados, 17 compañeros, más de 23 heridos’’, dijo la activista y sobreviviente de persecución política, Norma Mesino.

Todos ellos quedaron sobre la tierra y el lodo del vado.

Para justificar la barbarie, el Gobierno de Figueroa difundió muchas mentiras:

  • Que eran guerrilleros
  • Que iban armados
  • Que ellos dispararon primero
  • Que los agentes solo respondieron
  • Que eran un grupo que buscaba atentar contra la estabilidad del estado

Esos fueron algunos de los elementos de la mentira histórica que le quiso vender al país el gobernador de esa entidad, Rubén Figueroa Alcocer.

Pero Figueroa no contaba con que los hechos habían sido filmados por uno de los presentes y que esa grabación le sería entregada al periodista Ricardo Rocha, quien la haría pública por televisión.

La verdad es que a los campesinos se les sembraron armas y nunca agredieron a los policías

Se atrevió -y eso es muy respetable de Ricardo Rocha- a presentar realmente lo que había sucedido que se les había sembrado armas y que los campesinos nunca agredieron a las policías. Y entonces esa presión sobre Zedillo solamente hizo que solamente se retirara del cargo de gobernador a su compadre porque Figueroa Alcocer era compadre de Ernesto Zedillo’’, afirmó la analista y activista política, Patricia Barba.

Con ese video quedarían exhibidas todas las mentiras de Figueroa y quedaría en claro que en Aguas Blancas hubo una agresión directa, sin causa alguna, y a mansalva de los policías de Figueroa a los campesinos que iban pacíficamente a una manifestación.

Años después, Figueroa insistiría en sus mentiras para tratar de deslindarse de su crimen.

“Esto fue delincuencia pura. Y errores de administración, de la Presidencia municipal y errores de las autoridades policiacas y ya’’, dijo Rubén Figueroa Alcocer.

Pero la matanza de Aguas Blancas no paró la represión contra campesinos vinculados a esos hechos.

Persecución a campesinos

Antonio Barragán fue uno de los sobrevivientes y por años también fue víctima de una persecución feroz. En 2001, fue detenido sin orden de aprehensión y torturado para obligarlo a declararse culpable de secuestro y asesinato de la hija de un influyente empresario, hoy cuenta a Once Noticias su experiencia desde el penal de Atlacholoaya, Morelos.

“Yo estoy acusado por secuestro y acusado por homicidio, por lo mismo, parece una represión política en contra de la organización, la víctima que me tiene preso que se llama Eduardo Gallo y Tello es la parte ofendida del secuestro y homicidio, ya llevo 21 años voy a cumplir este 24 de septiembre preso’’, comentó Antonio Barragán.

Para condenar a Barragán dice que se creo un montaje y que ese fue hecho por un personaje que luego sería muy conocido por hacerlos y por sus ligas con el narco: Genaro García Luna, entonces titular la Agencia Federal de Investigación.

Por otra parte, compañeros de lucha y familiares de la activista Norma Mesino continuaron siendo perseguidos, amenazados y asesinados años después. Primero mataron a un hermano y luego a otra hermana.

Fue un asesinato muy cobarde porque cuando ella cae, yo la quiero agarrar y me ponen el arma a mí en el pecho. Todavía en el suelo le dan otros tres disparos. A Rocío era asesinarla, matarla afirmó la activista y sobreviviente de persecución política, Norma Mesino.

Cada aniversario de muerte de su hermana, Norma recibe llamadas anónimas de amenaza. Desde hace 7 años tiene medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pues el Gobierno de Enrique Peña Nieto se las negó.

“Se vive con mucha impunidad, los perpetradores de esa masacre siguen vivos, siguen vigentes, siguen haciendo política como Rubén Figueroa y todos los responsables, esta impunidad han permitido que se sigan generando varias masacres’’, señaló.

Además, indicó que a pesar de qué la Comisión Interamericana dio una resolución en el 2015 la 13/45 y también la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió su recomendación -la 104/95-, de la misma forma, la Suprema Corte de Justicia emitió una recomendación donde no pasa absolutamente nada, ya que Rubén Figueroa Alcocer goza de impunidad.

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