Las mujeres trans adultas mayores son ejemplo de resistencia. Detrás de ellas hay una historia marcada por la represión, la exclusión y la discriminación, violencias que aún persisten en su vida cotidiana.
“Sí, porque no existían los derechos humanos. Me violaban, me ultrajaban y me extorsionaban. Te echan a la calle. La familia es fundamental. Si no tienes el apoyo de tu familia, no haces nada. Cuando sí lo tienes, es un respaldo muy fuerte. Somos mujeres trans adultas mayores que no tenemos muchas posibilidades de seguir adelante”, expresó la adulta mayor de Tejiendo Pueblos Amigos.
En México, 909 mil personas se identifican como transgénero o transexual, de acuerdo con datos del Institito Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La población trans enfrenta exclusión en distintos ámbitos: educación, salud, empleo y vivienda.
Sobreviven en el trabajo sexual, enfrentan precariedad laboral, viven en situación de calle o padecen consumo problemático de sustancias.
La vulnerabilidad se agrava con la violencia extrema, por lo que México es uno de los países con más transfeminicidios en América Latina.
De enero a abril de 2026, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio ha documentado 17 asesinatos de personas trans en el país.
En este contexto, la esperanza de vida de las personas trans se mantiene en un promedio alarmante de 35 años, muy por debajo de la media nacional, que supera los 75 años.
Cada 17 de mayo, en el Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia, colectivos también llaman a visibilizar a las adultas mayores trans, mujeres cuyas vidas han estado marcadas por el abandono, la discriminación y la falta de oportunidades, y que entre ellas han forjado redes de apoyo para continuar resistiendo.