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INAH descubre aldea oculta en misión de Sonora

El hallazgo revela cómo las comunidades indígenas resistieron y transformaron sus prácticas durante la conquista en el norte de México.

Por décadas se ha intentado conocer el origen de los pimas himeris, un pueblo originario del noroeste de México que habitaba la región de la Pimería Alta en Sonora.

Ahora, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una aldea de este pueblo oculta por más de 300 años, a solo 100 metros de la Misión de Nuestra Señora del Pilar y Santiago de Cocóspera, fundada en 1687.

El asentamiento, localizado bajo un mezquital en un área de 800 metros cuadrados, permitió identificar viviendas, espacios de reunión comunitaria, 20 hornos con restos de alimentos, objetos cristianos como cruces y medallas y puntas de flechas.

Arqueólogos del INAH descubrieron en Sonora un antiguo asentamiento de pimas himaris anexo a la Misión de Cocóspera, fundada por el jesuita Eusebio Francisco Kino.
FOTO: INAH

Una aldea perdida junto a la misión

El descubrimiento resuelve una incógnita que arqueólogos e historiadores intentaron responder durante décadas: la ubicación del primer asentamiento de los pimas himeris durante los inicios del periodo misional en la región.

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que el hallazgo aporta nuevas claves sobre la historia del norte del país.

“Este hallazgo permite acercarnos a la vida cotidiana de los pueblos himeris y reconocer, a través de sus espacios, objetos y prácticas, una historia de resistencia, adaptación y permanencia cultural”, expresó.

Arqueólogos del INAH descubrieron en Sonora un antiguo asentamiento de pimas himaris anexo a la Misión de Cocóspera, fundada por el jesuita Eusebio Francisco Kino.
FOTO: INAH

Evidencias de resistencia y adaptación cultural

De acuerdo con el INAH, la coexistencia de puntas de flecha con cruces y medallas cristianas demuestra que las prácticas indígenas no desaparecieron con la llegada de los jesuitas, sino que convivieron y se transformaron frente al nuevo orden impuesto por las misiones.

Finalmente, para los investigadores, el hallazgo fortalece la protección del patrimonio arqueológico y abre nuevas perspectivas para comprender la memoria histórica y los procesos culturales que dieron forma al norte de México.

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