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Salto mortal: cuando Surya Bonaly retó a los jueces en Nagano

La expatinadora abrió el camino que hoy otros pueden recorrer, porque antes que una ovación el backflip fue un acto de resistencia.

El salto mortal hacia atrás que ejecutó el patinador estadounidense Ilia Malinin en la justa invernal de Italia, y que fue celebrado como innovación y valentía, estuvo prohibido durante 48 años; pero una mujer afrodescendiente, la francesa Surya Bonaly lo realizó en los Olímpicos de Nagano. 

El primero en hacerlo fue el estadounidense Terry Kubicka en Innsbruck en 1976. Después, la Unión Internacional de Patinaje lo vetó por “riesgo excesivo”.

Entonces apareció Surya Bonaly, nueve veces campeona nacional y otras cinco campeona europea, quien con su estilo atlético y explosivo fue cuestionada por romper el molde clásico de la elegancia del patinaje, algo que no le perdonaron los jueces.

En 1994, tras ganar una plata mundial, Surya se negó a portar la presea en el podio como señal de protesta.

Cuatro años después en 1998, lesionada y ya sin aspiraciones de medalla, ejecutó el salto prohibido aterrizando en una sola cuchilla, lo cual lo hace aún más difícil. Sabía que era ilegal, pero no le importó porque el backflip fue un símbolo de rebeldía.

“Fue mi última competición de patinaje artístico y, como saben, quería dejar una buena impresión porque estaba lesionada, pero también quería terminar con fuerza. Hacer el backflip fue mi último reto, lo último que pude hacer con calma en mis actuaciones, que la gente me recordará por lo que hice en este momento”, expresó Surya Bonaly, expatinadora. 

Hoy Malinin fue ovacionado en Milán, por eso es necesario recordar a Surya Bonaly, quien pagó un precio muy alto por atreverse a lo imposible.

Surya abrió el camino que hoy otros pueden recorrer, porque antes que una ovación el backflip fue un acto de resistencia.

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